Cuando hablamos de salud respiratoria, la presión inspiratoria máxima (PIM) es un indicador clave. Representa la fuerza con la que el diafragma se contrae durante la inhalación, permitiendo que los pulmones se expandan y entre aire al sistema respiratorio. Aunque en reposo esta acción requiere poca energía, durante la actividad física la demanda aumenta, y una buena función diafragmática se vuelve esencial para respirar correctamente mientras nos ejercitamos (McConnell, 2013).
¿Qué ocurre en pacientes oncológicos?
Las personas con tumores torácicos suelen experimentar disnea (dificultad para respirar), asociada a la pérdida de fuerza del diafragma (Wang et al., 2019). Esto se traduce en valores bajos de PIM (Tórtola-Navarro et al., 2022), lo que dificulta cumplir con la actividad física mínima recomendada y afecta su recuperación y pronóstico (Tong et al., 2020).
La literatura científica se ha centrado en supervivientes de cáncer de pulmón y esófago, donde se prescribe entrenamiento de la musculatura inspiratoria (IMT, inspiratory muscle training) (Tórtola-Navarro et al., 2022). Sin embargo, en cáncer de mama esta prevención no es habitual, a pesar de que la quimioterapia y, sobre todo, la radioterapia también pueden reducir la fuerza del diafragma y provocar disnea, tanto en ejercicio como en actividades cotidianas.
Nuestro estudio: ¿Qué encontramos?
En 2022 realizamos un estudio observacional con 50 mujeres supervivientes de cáncer de mama, inscritas en un programa de ejercicio en el Centro de Medicina del Deporte de la Universidad de Murcia. Calculamos la PIM teórica según ecuaciones predictivas (Black & Hyatt, 1969; Hautmann et al., 2000) y la comparamos con los valores reales.
Los resultados fueron claros:
- Las supervivientes presentaban PIM por debajo de lo esperado.
- La pérdida era más marcada en quienes no alcanzaban los 150 minutos semanales de actividad física moderada recomendados (Campbell et al., 2019).
Aunque el estudio fue modesto, plantea dos cuestiones importantes:
- La posible pérdida de capacidad ventilatoria en supervivientes de cáncer de mama, que no se evalúa habitualmente en clínica.
- El papel del ejercicio físico regular para mitigar esta pérdida (Tórtola-Navarro et al., 2025).
¿Qué podemos hacer?
Hasta que los protocolos clínicos incluyan la valoración de PIM y la capacidad ventilatoria, es fundamental promover la actividad física en este grupo. Mantenerse activa no solo ayuda a prevenir complicaciones respiratorias, sino que mejora la calidad de vida y la recuperación.
Referencias
Black, L. F., & Hyatt, R. E. (1969). Maximal respiratory pressures: Normal values and relationship to age and sex. American Review of Respiratory Disease, 99(5), 696–702.
Campbell, K., Winters-Stone, K., Wiskemann, J., May, A., Schwartz, A., & Courneya, K. et al. (2019). Exercise Guidelines for Cancer Survivors. Medicine & Science in Sports & Exercise, 51(11), 2375-2390. https://doi.org/10.1249/mss.0000000000002116
Hautmann, H., Hefele, S., Schotten, K., & Huber, R. M. (2000). Maximal inspiratory mouth pressures (PIMAX) in healthy subjects: What is the lower limit of normal? Respiratory Medicine, 94(7), 689–693. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10926341/
McConnell, A. (2013). Respiratory Muscle Training (1st ed.). Churchill Livingstone. Elsevier. Tong, C. K. W., Lau, B., & Davis, M. K. (2020). Exercise training for cancer survivors. Current Treatment Options in Oncology, 21(53). https://doi.org/10.1007/s11864-020-00763-3
Tórtola-Navarro, A., Gallardo-Gómez, D., Álvarez-Barbosa, F., & Salazar-Martínez, E. (2024). Cancer survivor inspiratory muscle training: systematic review and Bayesian meta-analysis. BMJ supportive & palliative care, 13(e3), e561–e569. https://doi.org/10.1136/spcare-2022-003861
Tórtola-Navarro, A., Valverde, A., & Santalla, A. (2025). Maximal inspiratory pressure in sedentary and active breast cancer survivors: An observational study. Supportive Care in Cancer, 33, Article 832. https://doi.org/10.1007/s00520-025-09897-6
Wang, L., Yang, P., Chen, Y., Wu, H., Huang, Y., & Hsieh, C. (2019). Inspiratory muscle training attenuates irradiation-induced diaphragm dysfunction. American Journal of Translational Research, 11(9), 5599-5610.

